S. dice que su primera novia, V. , era una culposa del sexo. Bulímica, problemática y terriblemente celosa. Incapaz de tolerar sus avances. El intuye que yo soy la que le enseña; yo estoy convencida de que es al revés: el hombre es materia prima para la fémina predadora en ciernes.
Sea como sea, somos dos intuitivos del sexo descubriéndose. Me doy cuenta porque él va superando la fase eyaculatoria precoz y dura más tiempo. Goza sin inhibiciones, se permite verbalizar lo que siente. Y crea...
Viernes por la tarde. Es primavera. Quedaron lejos los primeros meses del año en que se mostró distante primero, anhelante y posesivo después.
Sea como sea, somos dos intuitivos del sexo descubriéndose. Me doy cuenta porque él va superando la fase eyaculatoria precoz y dura más tiempo. Goza sin inhibiciones, se permite verbalizar lo que siente. Y crea...
Viernes por la tarde. Es primavera. Quedaron lejos los primeros meses del año en que se mostró distante primero, anhelante y posesivo después.
Nos hemos declarado amantes inconsultos. Ahora, de visita en la pensión y mientras espero que llegue su hermana de la facultad, leo una revista y tomo mate. Entra con la guitarra a la habitación vacía pero no llega a tocar dos acordes y ya me está extendiendo la mano. Me siento en sus rodillas, nos besamos muy despacio. Siento crecer su erección, sus manos trepando por mi espalda, por debajo de la musculosa.
"Pará, nene, es la habitación de las chicas"... Se encoge de hombros sin dejar de besarme. Me fascina su absoluta falta de prudencia cuando está alzado. Comienzo a moverme sobre él, pensando cuánto más lejos puedo hacerlo llegar.
Risas en la puerta de calle... Las chicas vuelven. Me bajo de sus rodillas y voy al baño de mujeres, que queda al lado. Diez segundos después, él se mete, me tapa la boca a besos, me apoya brutalmente de espaldas a la pared y alza una de mis piernas indicándome lo que quiere.
Jadeo en su cuello. Una de las chicas abre la puerta del cubículo de al lado, la escucho tararear y el ruido de la canilla al abrirse. Zafo de su abrazo un segundo para bajarme el short hasta los tobillos y lo pateo a un costado. El se abre apenas el pantalón, asoma su verga cada vez más dura.
Lo rodeo con mis piernas, él me levanta agarrándome de los muslos y me penetra directamente. Nunca pensé que en sus brazos escuálidos tuviera tanta fuerza, o que sus piernas fueran a aguantar mi peso.
Me clava con furia contra la pared, levantándome con una mano remera y corpiño. Todo pasa en un segundo: su cara entre mis tetas, nuestros cuerpos que hierven, el rumor del agua de la ducha al lado, nuestras bocas mordidas, una cabalgata frenética y desprolija, profunda, hacia un orgasmo conjunto y urgente.
Los ojos oscuros me miran fijamente, mientras ahoga mi grito en su boca.
"Pará, nene, es la habitación de las chicas"... Se encoge de hombros sin dejar de besarme. Me fascina su absoluta falta de prudencia cuando está alzado. Comienzo a moverme sobre él, pensando cuánto más lejos puedo hacerlo llegar.
Risas en la puerta de calle... Las chicas vuelven. Me bajo de sus rodillas y voy al baño de mujeres, que queda al lado. Diez segundos después, él se mete, me tapa la boca a besos, me apoya brutalmente de espaldas a la pared y alza una de mis piernas indicándome lo que quiere.
Jadeo en su cuello. Una de las chicas abre la puerta del cubículo de al lado, la escucho tararear y el ruido de la canilla al abrirse. Zafo de su abrazo un segundo para bajarme el short hasta los tobillos y lo pateo a un costado. El se abre apenas el pantalón, asoma su verga cada vez más dura.
Lo rodeo con mis piernas, él me levanta agarrándome de los muslos y me penetra directamente. Nunca pensé que en sus brazos escuálidos tuviera tanta fuerza, o que sus piernas fueran a aguantar mi peso.
Me clava con furia contra la pared, levantándome con una mano remera y corpiño. Todo pasa en un segundo: su cara entre mis tetas, nuestros cuerpos que hierven, el rumor del agua de la ducha al lado, nuestras bocas mordidas, una cabalgata frenética y desprolija, profunda, hacia un orgasmo conjunto y urgente.
Los ojos oscuros me miran fijamente, mientras ahoga mi grito en su boca.

