Hoy es uno de esos días donde me pinté la cara y me hice un alisado express en el pelo para sentirme un poco más segura del exterior, así variamos. No me hace falta, pero generalmente le dan tanta importancia a estos detalles. No importa dónde labures. Un lunes es un lunes.
Salgo sin mirarme al espejo. ¿Qué mejor crítico que la mirada de los otros? Sé que me puse un pantalón negro sin pinzas, tiro bajo; mocasines de taco regular y una camisa con los dos primeros botones desabrochados. Me gusta cómo me vestí, aunque no me guste haberme maquillado. Pero la reacción es automática.
El saludo del portero es distinto. El verdulero se queda un poco perplejo cuando le digo chau. Unos pendejos que paran en la esquina y que día a día me ven pasar sin mirarme se deshacen en obscenidades. Los señores de traje me miran fijo cuando pasan cerca, con ese descaro impositivo: "mirame". Las pelotas. Los intuyo. Sé que si devuelvo una mirada, por sesgada que sea, será interpretada como una invitación. "Ella me provocó, oficial". Claro... Victimaria por portación de feromonas.
¿Tanto se nota que me gusto hoy?
Saludo a mis compañeras de trabajo al entrar. Obviamente son las únicas que me hacen la observación: "Ay, te pintasteeeeee! Por qué no te pintás más seguido? Quedás taaaaan lindaaaaaa".
Si supieras, pienso mientras sonrío, que pintada... despintada... con esta ropa sobria o en pijama, si no me gusto no sirve. Nadie me da bola. Soy invisible. Sé bien cuál es mi poder y cómo usarlo.
Mientras abro la correspondencia, entra uno de los muchachos de marketing. Se lleva puesta la impresora al saludarme. Esta va a ser una buena semana.
El saludo del portero es distinto. El verdulero se queda un poco perplejo cuando le digo chau. Unos pendejos que paran en la esquina y que día a día me ven pasar sin mirarme se deshacen en obscenidades. Los señores de traje me miran fijo cuando pasan cerca, con ese descaro impositivo: "mirame". Las pelotas. Los intuyo. Sé que si devuelvo una mirada, por sesgada que sea, será interpretada como una invitación. "Ella me provocó, oficial". Claro... Victimaria por portación de feromonas.
¿Tanto se nota que me gusto hoy?
Saludo a mis compañeras de trabajo al entrar. Obviamente son las únicas que me hacen la observación: "Ay, te pintasteeeeee! Por qué no te pintás más seguido? Quedás taaaaan lindaaaaaa".
Si supieras, pienso mientras sonrío, que pintada... despintada... con esta ropa sobria o en pijama, si no me gusto no sirve. Nadie me da bola. Soy invisible. Sé bien cuál es mi poder y cómo usarlo.
Mientras abro la correspondencia, entra uno de los muchachos de marketing. Se lleva puesta la impresora al saludarme. Esta va a ser una buena semana.

